No me gusta (2008/09)
No me gusta que el equipo pierda solo, pero menos que quien disfruta haga de su cielo un sacrificio cuerdo.
Aunque reconozco lo duro que es nacer para ser despreciado serio.
No me gusta la comparación sin ver por dentro un cuerpo, porque si lo hago, en lugar de serlo, sería como tantos cielos mostrar parecerlo.
No me gusta que contra rivales sin pelos, nos ganen tirando sólo dos veces entre unos palos, o que hagamos un penalti cada dos sábados; estemos entre nosotros matándonos regalándonos por egos normales y nervios sin años.
No me gusta escribir hace un año que Cádiz con 9 puntos de margen se atreverá a descender y el Jérez, último, haría un milagro.
No me gusta escribir lo que siento, aunque es una bonita mezcla “y lo siento con fuerza”… Y no soy religioso, ateo o patriota.
“Si esto pasará”, creo seguro que en dos años nos levantamos con Ella. Es nuestra mezcla Sola.
Pero cualquier filósofo de nadie sabría que cada gol que encajaban no era mérito de un contrario. Esto se veía claro.
Ni me gusta ver a Vázquez a un punto de Champions llorando al salir de un estadio, haga lo difícil siempre y falle lo fácil claro.
No me gusta que silbemos en momentos del partido y no elija, al final. Creo que unos aplausos tranquilos serían categoría para desnudar (a esos que se quedan mirando en los córners) mucho más.
No me gusta quien no sepa encontrarte, no me gusta llenar sentimientos con arte, ¿pero por qué no si dentro lo pienso importante?, ¿por qué cerrarme o negarte?
No me gusta que el presi Mouriño dimita o se sienta triste siempre, mas tampoco es un gusto que jugando de lujo en primera, el quinto equipo con mayor posesión y ocasiones claras descienda por confiarse y no gastar un millón en traer a quien de tres mano a mano, haga un gol, en lugar de publicitarse con famosos glamours a tres años y gastarlo después la temporada siguiente. O afirme que el proyecto ni el siguiente son obra suya.
Es como reconocer que no sabe, o no sabía de esto.
Creo que más bonito es la azafata fea que demuestre tanto.
Aunque creo que tanto ni poco, sea culpa del, la relatividad genia del todo o nada que tanto nos acompaña. No me gusta verme en la porra a años luz del primero, pero eso demuestra que siempre hay gente escondida y bella, por eso animo a nunca por nada ni nadie, dejar de creer a vuestro interior bueno.
Aunque no sea explicación ni poder o ascensos para la ciencia, ni para la normalidad, que como llegaban perdieran seguidas últimas jornadas, siempre ocurría algo, ¿entonces por qué juzgarnos?
A no ser que el destino guíe solamente al Celta, una señal siempre es fatalismo antes, positivismo sólo es lo que hoy se conoce. Negatividad, el todo absoluto profundo que, muy abstracto, por el miedo no se dejó demostrar. Objetividad, lo que sabe ver más realidad, pero no la primera intuición ni nirvana personal sin teonomía, negativa invariedad.
No es bonito ser entendido,
ni querer amar pareciendo.

