(j25, Celta Vigo 2 – Ejido 1)

Como contra Partida entre arte, “Vitolo no será entrado si, Bola, recibe”, Castro Santos “ordena destape”,
“negativa energía, conjuntan, indisciplinas graves que nadie sabe”.
Desastre concentrado, nos contó, casualidad…

Recuerdo de alguien más, un chico atrás Defensor, redijo a todo su pie “equipo juega muy macho”. Y a lo mejor, en verdad, lo intuyó…
Aparte de ningunear, reírse de escuchar o negar a quien en su cara opina que son una… pena, hombres aprendiendo a esto del fútbol moral (derechos a que ni un dios se junte para juntar, meta nuca o rodee a brazos a un córner, ni fallen un día normal, no de “gigante”), nadie que sufra aún más, merece no hablar. Ya no dice protestar o reclamar…

“El ascenso depende de verte, mas creo que tanto, se tiene (dentro) o no se tiene”.

Valientes, todo el que ama bien su trabajo (no a ese buen cuento). El precio fue, “nadie lo Entiende”. No quien exige ser como “ellos”, siempre.

Sin tiempo para atacar tan Abiertos, como a hacer equipos sobrados ante un otro campeón…
Me acuerda un Fernando Vázquez, viajando Salamanca, cambiando hasta a su fama por deshacer, realidad (su equipo tocaba bien, pero Rival más lista que él) y Ella tan contenta se dejó ganar. Capucho al banquillo, Jonathan entró como mejor defensor, José Ignacio titular, y junto a él dos pivotes más. Fuera, casa, o propia, siempre era Igual. Silbaran o no, corazón…

Y, Celta, ganó, sin encajar ocasión o anotación
Después llegó otro Ejido, creyendo que ganarían circulando a esa pelota redonda. Al Celta apenas le excitó, ni gastaría una fuerza sola por tener más posesión, que no al Balón. No lo necesitó.
Juan Sánchez, en un fallo que Fernando sabía que todo rival “ansia, bonita, poderosa” tarde o pronto tendría, marcó. También venció.
Y llegaron allí a Córdoba (0 a 1, éste cayó) más hombres , Fernando seguía Cerrado, pero no en sí, sino en su campo, corriendo. Terrassa, mejor se goleó. Sin atacar tantos…
Y Pontevedra, Jerez, Almería, Tarragona… El ajedrez no quería. Nunca era esférico, pero no se encajaba gol. Seguía creando su juego y no a la demás creación…
Pero como todo un comienzo, conoció a su final. Enero se había encauzado por fin personalidad e interior.
Se lesionaba de gravedad, Amor. Sánchez con José Ignacio y ahí el esquema no vio.
Esperándolo…
Continuará.

Anthony Tilve

“No hay más amor que ser Ese, él”