El Celta perdió esta tarde 3 puntos importantísimos (en un nuevo asalto a los puestos de ascenso), y puede que algo más. El uruguayo se lesionó al intentar ejecutar rápido un saque de banda, y aunque habrá que esperar para conocer el alcance, no tiene buena pinta.

Pero es que los celestes no sólo perdieron a su “cerebro”, sino también la racha de dos victorias consecutivas que parecían indicar que al fin el equipo había enderezado el rumbo. Si el Sporting gana mañana, el ascenso volverá a estar a 4 puntos.

Y eso que el partido comenzó con buenas sensaciones, con un Celta que salió a por todas creando ocasiones, algunas muy claras, desde el primer minuto. Sin embargo en un magnífico contragolpe Tabares puso por delante al Castellón, un tremendo jarro de agua fría sobre Balaídos.

La afición comenzó a pitar a los suyos, quizá excesivamente pronto, aunque el Celta encerraba a los castellonenses. La pólvora estaba completamente mojada y a ello no contribuyó un árbitro increíblemente permisivo con las faltas visitantes, que se quedaban una y otra vez sin castigo.

La segunda parte fue otro cantar, el Celta lo intentó pero no era el día. Vitolo, en una de sus peores tardes, sería claro favorito a bota de madera del partido, sino fuera porque en la lucha están una pareja de centrales que cometieron errores infantiles por doquier, un Diego Costa que jugó para él y nadie más, o un López Caro que no supo reaccionar y darle otro aire al equipo.

Al menos lo mejor estaba por llegar, Oberman consiguió el segundo con un disparo que se coló por toda la escuadra, y Jorge Larena anotó a falta de 15 minutos para el final el que puede ser el mejor gol del Celta en toda la temporada. El canario vio ligeramente adelantado al guardameta visitante y casi desde medio campo recortaba diferencias.

No fue suficiente, se esperaban unos últimos minutos de presión pero los locales no consiguieron fabricar ninguna ocasión clara.

El Celta pierde 3 puntos, a Canobbio, seguramente varios puestos en la clasificación y lo que es peor, credibilidad. Un sábado horribilis para olvidar.

PD: debutó Goran Maric, pero casi no se le vio.

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