¿Periodistas o aficionados?
La mala situación deportiva del Celta está llevando a algunos por el camino equivocado, el camino del victimismo y de la protesta gratuita contra elementos externos al equipo.
Me parece perfectamente normal que la afición se acuerde de la madre del árbitro italiano Farina por no pitar un penalty sobre Guayre que parece claro. Porque, todo hay que decirlo, el primer gol del Werder Bremen es 100% legal. También entiendo que el propio entrenador celeste, Fernando Vázquez, se queje de la actuación del colegiado. Faltaría más que no pudiera hacerlo. Le pagan por entrenar y defender al Real Club Celta, algo que hace como puede desde su posición de técnico.
Sucede, sin embargo, que hay periodistas deportivos que, sencillamente, “se dejan llevar”. Me explico: no controlan al aficionado que llevan dentro y lo dejan salir; y cuando ese aficionado sale, se apodera de la mano del periodista y le hace escribir cosas como que los árbitros han eliminado al Celta de la UEFA. Como he dicho antes, declaraciones semejantes en un aficionado o en el propio entrenador me parecen normales. Pero en un periodista no.
En la facultad te cuentan que uno de los principios más importantes del periodista es la objetividad, aunque también te advierten que llegar a ella es una utopía. Aunque esto último me parece discutible, lo cierto es que periodistas como los referidos en el párrafo anterior no hacen ni un esfuerzo por acercarse a la objetividad.
A mí me da la sensación de que el Werder Bremen ha gastado las energías justas para eliminar al Celta. Las justas y necesarias. Ni un poco más. Porque si se hubiera visto en peligro en algún momento, hubiera metido una marcha más y nos hubiera eliminado de todas maneras.
Yo soy celtista de nacimiento y tras muchos años siguiendo al equipo, he llegado a la conclusión de que los árbitros quitan, pero también dan. Lo que pasa es que sólo nos acordamos de cuándo nos quitan. Es normal.



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